
Con tan solo 12 años, Bianca Cuevas Cocio ya ha recorrido un camino que muchos artistas inician recién en la adultez. Su historia con la música comenzó de manera simple, casi natural, en un espacio donde la emoción y la fe se mezclan; la iglesia. “Desde chiquitita me gustaba cantar en la iglesia evangélica… me daban la oportunidad y yo cantaba”, recuerda con una sonrisa.
Fue allí donde Bianca descubrió que cantar no era solo un gusto pasajero, sino una verdadera pasión. “Ahí me di cuenta que me gustaba cantar de verdad”, señala. Con el apoyo constante de su madre, esa inquietud fue creciendo hasta transformarse en una búsqueda más profunda de aprendizaje y perfeccionamiento vocal.
El punto de inflexión llegó cuando, casi por casualidad, su talento la llevó a una audición en el centro cultural de Padre Las Casas. “Un día estaba en la casa cantando, porque a mí me encanta cantar, y mi mamá me dijo que había una audición para el coro sinfónico. Fuimos, aunque el coro era para adultos”, relata Bianca. Tenía apenas nueve años y, pese a la resistencia inicial, pidió una oportunidad. “Yo quería probar, que el director viera su percepción musical sobre mí”.
Ese día interpretó canciones como Hijo de la Luna, La niña de tus ojos y Creo en mí. Tras cantar, el director pidió que esperara afuera. Minutos después, la emoción de su madre lo decía todo; Bianca había sido aceptada. “Estuve dos años en el coro sinfónico de Padre Las Casas”, cuenta con orgullo.
Tras cerrar esa etapa, continuó formándose en talleres de música popular, explorando distintos estilos e instrumentos. Hoy, pese a su corta edad, forma parte del coro polifónico de Gorbea, integrado mayoritariamente por adultos. “Soy la más chiquitita, pero me gusta convivir con los adultos. Siempre me ha gustado experimentar cosas nuevas”, afirma.
Bianca posee registro mezzo-soprano y ya ha tenido presentaciones como solista en diversos escenarios. Su sueño es claro. “Mi meta es ser cantante”, dice con convicción, aunque con una madurez que sorprende. Junto a su familia ha decidido avanzar paso a paso. “Queremos ir lento, estamos educando la voz todavía”, explica su madre.
El próximo 28 de febrero, Bianca se presentará como solista en un evento familiar que tendrá lugar en una cancha del sector rural de Pitrufquén, una instancia íntima pero significativa en su crecimiento artístico.
A la par de la música, Bianca no descuida sus estudios. Cursa séptimo básico en el liceo particular subvencionado Quinque y tiene claro que quiere seguir aprendiendo. “Quiero estudiar y ser abogada”, comenta, demostrando que sus sueños no se limitan a un solo escenario.
Entre canciones, coros, estudios y disciplina, Bianca Cuevas Cocio avanza con pasos firmes y voz propia, construyendo una historia donde el talento, el esfuerzo y el apoyo familiar se unen para dar forma a una promesa artística que recién comienza.






























