Inicio Pitrufquén Emprendedor de Pitrufquén cumple un nuevo sueño y abre las puertas de...

Emprendedor de Pitrufquén cumple un nuevo sueño y abre las puertas de “Barrica 781” en pleno centro de la comuna

249

Emprender muchas veces comienza con un sueño. Una idea que nace en silencio, que con el tiempo se transforma en un proyecto y que, con esfuerzo, perseverancia y el apoyo de quienes están alrededor, puede convertirse en una realidad. Para jóvenes y adultos que deciden apostar por sus propias capacidades, el camino del emprendimiento no siempre es sencillo, pero cada dificultad también se transforma en aprendizaje y en una nueva razón para seguir adelante.

Esa es precisamente la historia de Pedro Guzmán, un joven pitrufquenino de 31 años, prevencionista de riesgos y medio ambiente de profesión, quien desde temprana edad tuvo la inquietud de emprender y buscar su propio camino.

A los 24 años asumió el desafío de hacerse cargo de un negocio llamado “La Villa”, experiencia que marcaría un antes y un después en su vida. “Emprender no es solamente vender un producto. Detrás de un negocio hay sacrificios, días buenos, días malos, decisiones difíciles y muchas veces incertidumbre”, relata Pedro, quien reconoce que aquella primera experiencia le permitió conocer de cerca todo lo que significa levantar y sacar adelante un proyecto propio.

Fue también una etapa de mucho aprendizaje. Hubo errores, momentos complejos y dificultades, pero también la posibilidad de crecer y comprender qué era lo que realmente quería construir.

Y en ese recorrido, Pedro destaca especialmente a quienes estuvieron a su lado. “Sin la ayuda de mis seres queridos y de la gente que ha estado conmigo, creo que esto no hubiera sido posible. Soy muy agradecido de mi familia y de todas las personas que siempre me han apoyado”, señala.

Un nuevo sueño con identidad propia

Con el paso de los años, las experiencias fueron dando forma a una nueva idea. Pedro quería volver a emprender, pero esta vez con un concepto diferente, buscando crear un espacio con identidad propia y que pudiera ser reconocido por la comunidad. Así nació Barrica 781, un emprendimiento ubicado en calle Francisco Bilbao 781, en pleno centro de Pitrufquén.

“Siempre quise crear algo con identidad. No quería simplemente abrir otro negocio, un minimarket o una botillería. Quería construir un lugar que tuviera una imagen propia, que fuera cercano a la gente y que con el tiempo pudiera convertirse en un negocio reconocido en Pitrufquén”, explica.

Incluso el nombre del emprendimiento tiene una historia detrás. El número 781 corresponde a la dirección del local, transformando parte de su ubicación en un elemento fundamental de la identidad de la marca.

La intención es que Barrica 781 no sea solamente un lugar donde las personas van a comprar, sino que poco a poco se convierta en un espacio reconocido y cercano para los vecinos. “Queremos que la gente no solamente diga ‘voy a comprar a una botillería’, sino que diga ‘nos vemos en Barrica 781’”, comenta Pedro.

Detrás de cada emprendimiento hay sacrificio

La puesta en marcha del nuevo negocio ha significado meses de trabajo, inversión y dedicación. La remodelación del espacio, la adquisición de productos, la preparación del local y cada uno de los detalles que forman parte del proyecto han requerido esfuerzo y perseverancia.“No todo ha sido fácil. Hemos tenido momentos en que las cosas se han complicado bastante, pero justamente eso hace que hoy valore mucho más haber llegado hasta acá”, reconoce.

Y esta vez, además, Pedro siente que el camino lo enfrenta acompañado. A su lado está un amigo con quien comparte el desafío de hacer crecer Barrica 781. “Ya no camino solo. Nunca he caminado solo. Ahora tengo un amigo al lado y vamos a remar juntos para que esto pueda crecer”, afirma.

Crecer junto a Pitrufquén

Más allá del sueño personal, el proyecto también tiene una mirada puesta en la comuna. Pedro espera que Barrica 781 pueda convertirse en una fuente de trabajo y en un aporte para la economía local. “Somos un negocio local, estamos acá, conocemos a nuestros clientes y queremos crecer junto con Pitrufquén”, sostiene.

Su objetivo es continuar desarrollando el emprendimiento, incorporar nuevos servicios y, si las condiciones lo permiten, ampliar en el futuro el local para generar nuevas oportunidades laborales.

Porque para Pedro, este proyecto no representa el punto final de una historia, sino el comienzo de una nueva etapa. “Si tuviera que resumir por qué nació Barrica 781, diría que nació de las ganas de, a pesar de todo, nunca rendirme. De tomar todo lo aprendido durante estos años, incluso las cosas difíciles, y transformarlo en un nuevo proyecto”, reflexiona.

Y en esa historia existe también un agradecimiento muy especial: su madre, a quien Pedro reconoce como una figura fundamental desde sus primeros pasos en el mundo del emprendimiento. “Quiero agradecer especialmente a mi madre. Cuando abrimos La Villa, ella estuvo ahí y recuerda cómo comenzamos. Gracias a ella y a todo su apoyo, hoy estoy avanzando hacia donde quiero llegar”, concluye.