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BicenArte: Pitrufquén apuesta por la salud mental a través del cine y abre convocatoria a festival estudiantil de cortometrajes

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Lo que comenzó como un proyecto de aula terminó convirtiéndose en un verdadero movimiento creativo que hoy reúne a establecimientos de distintas comunas de La Araucanía. El Festival regional de cortometrajes BicenArte, impulsado por el Liceo Bicentenario de Ciencias y Humanidades de Pitrufquén, abrió oficialmente la convocatoria para su edición 2026, consolidándose como una de las iniciativas escolares más innovadoras de la región.

La propuesta invita a estudiantes desde séptimo básico hasta cuarto medio a escribir, dirigir y producir sus propios cortometrajes, utilizando el lenguaje audiovisual para abordar problemáticas juveniles y transmitir mensajes capaces de generar reflexión en sus comunidades.

Una historia real que cambió el rumbo del liceo

El origen del festival no nació como una competencia, sino como una experiencia pedagógica que terminó marcando a toda la comunidad educativa.

La directora del establecimiento, Victoria Acuña, recordó que todo comenzó en pandemia gracias a un proyecto liderado por la profesora de Lenguaje, Vanessa Muñoz.

Durante las clases, los estudiantes debían escribir guiones y uno de ellos decidió relatar la historia que había vivido una excompañera en otro establecimiento. Ese trabajo despertó el interés del equipo docente, que decidió llevarlo a la pantalla.

«Todo nace desde un proyecto de aula que lideraba la profesora Vanessa Muñoz. Ella trabajaba la creación de guiones con los estudiantes y surgió la idea de transformar uno de ellos en un cortometraje junto al departamento de artes. Así nació Nunca miré las estrellas, que fue la punta de lanza para descubrir el talento de nuestros estudiantes y también para visibilizar problemáticas juveniles», explicó la directora.

El cortometraje abordó la ideación suicida en adolescentes, logrando una conexión con quienes lo vieron. «Nuestra intención era visibilizar todo lo asociado a la ideación suicida. El impacto audiovisual que tuvo en la comunidad fue enorme porque pudimos mostrarlo a muchas personas. Esa experiencia fue la que nos motivó a compartirlo con otras comunidades escolares y posteriormente organizar el primer festival BicenArte en 2024», agregó Acuña.

Mucho más que hacer cine

Desde aquella primera experiencia, el festival ha crecido año tras año tanto en participación como en calidad técnica.

Sin embargo, para la directora, el mayor logro no está en las cámaras ni en la edición, sino en lo que ocurre durante el proceso creativo. «Más allá de lo técnico, lo realmente importante es la convivencia educativa que se genera. Los cortometrajes permiten abrir temas de conversación, concientizar sobre distintas problemáticas juveniles y poner sobre la mesa realidades que muchas veces permanecen invisibles», afirmó.

La autoridad educativa destacó que la elaboración de cada producción involucra a estudiantes y profesores de distintas disciplinas. «Los equipos se organizan entre ellos. Hemos tenido estudiantes que han sido directores de sus propios cortometrajes con el acompañamiento de sus profesores. Cada grupo realiza su casting, busca locaciones, produce, graba y edita. Es un verdadero trabajo colaborativo donde desarrollan liderazgo, creatividad y muchas habilidades que después les sirven para la vida.»

Además, las producciones suelen utilizar escenarios de las propias comunas participantes, fortaleciendo el sentido de pertenencia de los jóvenes con su territorio. «Hemos ocupado muchos espacios de Pitrufquén para los videos y cada establecimiento rescata sus propios paisajes, como ríos, lagos o sectores característicos. También se genera un vínculo muy bonito con la comunidad.»

Una gala al estilo de los Premios Oscar

Uno de los momentos más esperados del festival es la ceremonia de premiación, inspirada en las grandes galas del cine. «Queríamos darle la importancia que merece el trabajo de los estudiantes. La gala busca recrear el ambiente de los Premios Oscar para que los jóvenes se sientan protagonistas y también reconocer el enorme compromiso de los profesores que los acompañan durante todo este proceso creativo», comentó Victoria Acuña.

Por su parte, la coordinadora del Festival BicenArte y profesora de artes visuales,  Aileen Jalabert, explicó que este año el certamen estará centrado en la salud mental, pero desde un enfoque orientado al bienestar adolescente. «Este año el tema es salud mental enfocada en el bienestar adolescente, en todo sentido. Queríamos presentar una temática amplia, cercana a los estudiantes y que también se enfocara en algo positivo.»

La docente sostuvo que abordar este tema resulta especialmente pertinente considerando el escenario que vive el país. «La salud mental es algo inherente al ser humano y nadie tiene asegurado mantener siempre una buena salud mental. Hoy vivimos una crisis a nivel nacional y creemos que también debemos educarnos sobre este tema y aprender a hablar de él.»

Precisamente por la complejidad del desafío, antes del inicio de la convocatoria el equipo organizador realizó una jornada de capacitación dirigida a los establecimientos interesados.  «Realizamos una charla donde explicamos tanto las bases del concurso como la temática. Para nosotros es fundamental el bienestar emocional de nuestros estudiantes y esperamos que los trabajos reflejen esa preocupación.»

Convocatoria abierta para toda La Araucanía

El concurso está dirigido exclusivamente a liceos y establecimientos que impartan enseñanza desde séptimo básico hasta cuarto medio.

Los equipos deberán estar conformados por estudiantes acompañados por un profesor guía, quien será el responsable de coordinar el proceso con la organización.

Las inscripciones estarán abiertas hasta el 31 de julio, mientras que los cortometrajes deberán entregarse durante la primera quincena de septiembre.

La esperada gala de premiación se realizará el próximo 8 de octubre.

Las postulaciones se realizan mediante un formulario disponible a través de un código QR publicado en las bases del concurso.

Doce categorías y un jurado especializado

La edición 2026 premiará a los mejores trabajos en 12 categorías, entre ellas mejor cortometraje, dirección, guion, actor, actriz, fotografía, edición, música original y mejor nanometraje, además del tradicional premio del público.

«Seleccionamos un jurado considerando su trayectoria y vinculación con el mundo audiovisual y cultural. Han participado directores de festivales, académicos universitarios y profesionales externos al liceo para garantizar un proceso completamente objetivo», explicó Jalabert.

La creatividad seguirá siendo uno de los principales sellos del certamen.

En versiones anteriores se recibieron producciones en formato stop motion, nanometrajes ilustrados y otras propuestas innovadoras.

Los cortometrajes podrán tener una duración máxima de 20 minutos, deberán entregarse en formato Full HD horizontal y serán evaluados por criterios como originalidad, calidad técnica y capacidad para conectar emocionalmente con el público.

Con respaldo de la seremi de las culturas

Una de las principales novedades de este año es el respaldo obtenido a través del programa de identidad regional de la seremi de las culturas, las artes y el patrimonio.

«Este apoyo nos entrega tranquilidad porque asegura la realización del festival y nos permite concentrarnos en acompañar a los equipos, responder sus consultas y seguir fortaleciendo este proyecto», destacó Jalabert.

La coordinadora también valoró el apoyo brindado por profesionales vinculados al ámbito cultural, quienes facilitaron la postulación a este financiamiento.

Todos los cortometrajes seleccionados serán posteriormente publicados en YouTube, respetando estrictamente las normas de derechos de autor y privilegiando siempre la originalidad de las obras.

Con una historia que nació desde un guion escrito por un estudiante y que hoy moviliza a comunidades educativas de toda la región, BicenArte busca seguir demostrando que el cine puede convertirse en una poderosa herramienta para educar, emocionar y abrir conversaciones sobre los desafíos que viven las nuevas generaciones.