
En el marco de la celebración del We Tripantu, el año nuevo mapuche, una emprendedora de Pitrufquén decidió compartir parte de la riqueza gastronómica y cultural de su pueblo con quienes diariamente visitan su tradicional kiosco ubicado en la intersección de Palazuelos con León Gallo Sur, transformando la jornada en una instancia de encuentro, identidad y rescate de las tradiciones.
Se trata de Carmen Gloria Liempi, quien desde hace siete años atiende su local con productos caseros y preparaciones tradicionales, principalmente dirigidas a funcionarios y usuarios del hospital. Sin embargo, este año quiso dar un paso más y conmemorar el We Tripantu ofreciendo una muestra gratuita de gastronomía mapuche.
La iniciativa, realizada por primera vez, nació como una forma de agradecer la fidelidad de sus clientes y acercarlos a la cultura de sus ancestros. «Lo hice para regalonear un poco a mis clientes, para que ellos degusten y sepan lo que es la comida mapuche y no perder la tradición», comentó la emprendedora.
Durante la actividad, quienes llegaron hasta el kiosco pudieron disfrutar de preparaciones típicas como kuchen de mote, kuchen de quinoa, tortillas, sopaipillas, empanadas, muday y distintas opciones de carnes tradicionales, en una degustación que despertó el interés y la curiosidad de los asistentes.
Cabe señalar que la recepción fue muy positiva, especialmente entre los trabajadores del hospital, quienes valoraron la posibilidad de conocer y compartir sabores propios de la cocina mapuche.
Originaria del sector de Puraquina y profundamente ligada a sus raíces, la emprendedora explicó que mantener viva la cultura forma parte de su identidad y de su historia familiar. «La cultura mapuche la lleva uno en la sangre y nunca se va a olvidar de ella, por los ancestros, los papás y todos”, expresó.
Además de ofrecer diariamente pan casero, churrascos, completos, sopaipillas y otras preparaciones desde las 7 de la mañana, Carmen incorpora cuando sus clientes lo solicitan recetas tradicionales mapuche, buscando que estas costumbres continúen presentes en la vida cotidiana.
Su iniciativa se transformó en un sencillo pero significativo homenaje al We Tripantu, una fecha que simboliza el renacer de la naturaleza y el comienzo de un nuevo ciclo para el pueblo mapuche, demostrando que la gastronomía también puede convertirse en un puente para preservar la identidad, fortalecer la memoria y compartir el valor de las tradiciones con toda la comunidad.