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Cuando la vocación se hereda: madre e hija crean VitaPaz, un espacio donde la salud se vive con tiempo y cariño en Pitrufquén

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Desde una historia marcada por el dolor, la perseverancia y el amor familiar, nace VitaPaz, un espacio que hoy se ha transformado en un refugio de salud, contención y bienestar en la comuna de Pitrufquén. Detrás de este proyecto están María Paz Manosalva Gerdes, tecnóloga médica de 24 años, y su madre, Caroline Gerdes Véliz, terapeuta integral y masoterapeuta, quienes decidieron unir conocimientos, experiencias y vocación para crear un lugar distinto, humano y acogedor.

VitaPaz no es solo un centro de estética o terapias alternativas. Es el resultado de una historia de vida, de aprendizajes duros y de una convicción clara; la salud debe abordarse desde la ciencia, pero también desde el cariño, la escucha y la dignidad de cada persona.

“Yo decidí estudiar tecnología médica porque mi bisabuela murió producto de un mal diagnóstico de laboratorio. Nunca detectaron su leucemia a tiempo, y ahí entendí que muchas veces el error parte desde los exámenes”, relata María Paz Manosalva, tecnóloga médica, quien desde muy joven tuvo claro que su vocación estaba ligada al diagnóstico y al cuidado de las personas.

Ese mismo compromiso la llevó, años después, a descubrir patologías que habían pasado inadvertidas, desde hipotiroidismo hasta melanomas y úlceras gástricas. “Aquí he podido ayudar a muchas personas. A veces llegan por algo estético y terminamos derivándolas por una patología importante. Eso es lo que más me llena”, explica.

Pero el camino hacia VitaPaz también estuvo marcado por experiencias personales complejas. María Paz vivió obesidad y severos problemas de acné, enfrentándose a tratamientos costosos que no dieron resultados. “Fui a muchas clínicas, gasté mucho dinero y no solo no mejoré, sino que en algunos casos empeoré. Eso me hizo pensar que las personas merecen un trato distinto, con tiempo, con respeto y sin falsas promesas”, señala.

Ese fue el punto de inflexión que la impulsó a crear, junto a su madre, un espacio diferente.

Por su parte, Caroline Gerdes Véliz, terapeuta integral, cuenta que su camino en las terapias comenzó durante la pandemia. “Me di cuenta de que había necesidades mucho más profundas en las personas, no solo físicas, sino emocionales y energéticas. Siempre he estado ligada a la salud, primero desde la alimentación y luego desde las terapias”, explica.

Antes de VitaPaz, Caroline fue pastelera artística con enfoque clínico, elaborando productos para personas diabéticas y celíacas, y posteriormente comenzó a realizar terapias a domicilio en distintas ciudades. “Esto fue un cambio de rumbo, pero siempre con el mismo objetivo que es mejorar la calidad de vida de las personas”, agrega.

En VitaPaz confluyen la medicina tradicional, el trabajo de laboratorio y la medicina complementaria, con terapias como flores de Bach, auriculoterapia, masoterapia y acompañamiento integral. “Nos complementamos mucho. Mi mamá ve cosas desde lo terapéutico y yo desde lo clínico. Muchas veces ella detecta algo y yo lo confirmo con exámenes o derivaciones médicas”, explica María Paz.

El sello del lugar es la cercanía. No hay salas de espera llenas ni atenciones apuradas. Cada persona tiene su tiempo. “Aquí una sesión puede durar dos horas, porque nos importa la calidad, no la cantidad. Las personas bajan de peso, mejoran, pero también se sienten escuchadas y contenidas”, enfatiza.

Trabajar juntas ha fortalecido aún más el vínculo madre e hija. “Es más fácil, hay confianza absoluta. Si necesito ayuda, mi mamá está. Y detrás de esto hay toda una familia apoyando. VitaPaz es un proyecto familiar”, destaca María Paz.

Caroline coincide: “Ha sido intenso, pero muy bonito. Nos ha unido más como familia y nos ha permitido crear una dinámica que nos favorece a todos”.

El nombre VitaPaz también refleja esa esencia. “Viene de ‘vita’, vida, y ‘paz’, que es mi segundo nombre. Siempre me decían que transmitía paz, y eso es lo que queremos entregar aquí; vitalidad y paz”, explica María Paz.

Hoy, VitaPaz también abre sus puertas a la comunidad con actividades como yoga, tai chi, encuentros familiares, talleres para niños y espacios educativos, reafirmando su compromiso con una salud integral y accesible. “No tengan miedo de acercarse. Aquí no hay prejuicios, solo ganas de ayudar. Siempre estamos para acoger”, concluye Caroline Gerdes.

VitaPaz se encuentra ubicada en Patricio Lynch 910, sector alto de Pitrufquén, y se puede contactar a través de Instagram, Facebook o WhatsApp, buscando VitaPaz.

Un espacio donde la ciencia, la terapia y el amor familiar se unen para sanar.