
Detrás del cuidado de una persona con dependencia severa hay historias de amor, entrega y sacrificio que muchas veces transcurren en silencio. Son padres, madres, hijos, hijas y familiares que, día a día, dejan parte de sus propias vidas en pausa para acompañar a quienes más los necesitan. Una labor que no tiene horarios ni vacaciones y que, además del esfuerzo físico, implica una importante carga emocional y económica para las familias.
Con el propósito de visibilizar esta realidad, fortalecer las redes de apoyo y gestionar mejores oportunidades para quienes cumplen este importante rol, la Agrupación de Cuidadores de Pacientes Dependientes Severos y Postrados de Pitrufquén trabaja en una nueva etapa de organización, luego de actualizar su personalidad jurídica y proyectar nuevas iniciativas en beneficio de sus integrantes.
La organización es presidida por Bernardo Colipán, quien explicó que esta agrupación tiene una trayectoria de varios años, pero que durante este 2026 retomó su funcionamiento formal como directiva, luego de que la personalidad jurídica anterior quedara sin efecto tras el fallecimiento de una de sus integrantes.
Actualmente, cuentan con su documentación al día, lo que les permitirá postular a proyectos y gestionar recursos para responder a las necesidades de las familias. Su principal objetivo es conseguir implementos y ayudas que muchas veces resultan difíciles de costear, especialmente considerando los gastos permanentes que implica el cuidado de una persona dependiente, como pañales, insumos clínicos y otros elementos esenciales.
“Los recursos siempre se hacen pocos. Si bien existe un aporte para los cuidadores, no es mucho, y con los pequeños ingresos que tienen algunas familias, especialmente los adultos mayores, muchas veces deben andar golpeando puertas para conseguir ayuda”, señaló Colipán.
La agrupación reúne a cerca de 200 socios, tanto del sector urbano como rural, quienes comparten distintas experiencias en torno al cuidado de familiares. En algunos hogares las responsabilidades se distribuyen entre varios integrantes, mientras que en otros una sola persona debe asumir prácticamente toda la atención, enfrentando largas jornadas y limitaciones para realizar sus propias actividades.
En este proceso, la organización también destaca el acompañamiento del equipo profesional de atención domiciliaria del CESFAM de Pitrufquén, que mantiene contacto con los pacientes y sus familias, además del apoyo de profesionales del área de salud y social del departamento de salud municipal para orientar distintas gestiones.
Una labor que también se vive desde la experiencia personal
La historia de Bernardo Colipán está estrechamente ligada a la realidad que representa. Junto a su esposa, es cuidador de su hija, una experiencia que le ha permitido conocer de cerca los desafíos que enfrentan diariamente las familias con integrantes en situación de dependencia.
Con emoción, destacó el esfuerzo de su hija, quien logró completar la carrera de trabajo social en la universidad de La Frontera, convirtiéndose en un motivo de orgullo para sus padres y en un ejemplo de que las oportunidades y el acompañamiento pueden abrir caminos.
“Soy un padre muy preocupado, he luchado harto con ella. Me siento orgulloso, porque todo se puede. No solamente hay que acordarse de las personas con discapacidad cuando llega la Teletón; nosotros estamos trabajando durante todo el año con nuestros pacientes”, expresó.
Por su parte, Nidia Reyes, tesorera de la agrupación, también conoce esta realidad desde su propia experiencia, ya que es cuidadora de su hija, quien presenta una condición de espectro autista severa y no cuenta con lenguaje verbal. La dirigente relató que formar parte de esta organización ha significado un importante apoyo, especialmente por las dificultades que implica trasladar a su hija a controles médicos y atender sus necesidades cotidianas.
En ese sentido, valoró especialmente el trabajo de los profesionales de atención domiciliaria, cuyo acompañamiento representa una ayuda significativa para las familias cuidadoras.
“Si nosotros como agrupación podemos conseguir más cosas, lo queremos hacer. No tan solo por nosotros, sino también por todos los cuidadores que tenemos. Queremos venir en apoyo de ellos”, manifestó Reyes.
Un primer proyecto que ya entrega resultados
Uno de los avances concretos de esta nueva etapa fue la adjudicación de un proyecto financiado por Aguas Araucanía, que permitió obtener cerca de $400 mil para la compra de un catre clínico.
De acuerdo con lo explicado por los dirigentes, este implemento fue adquirido pensando en las necesidades de los pacientes y, mediante un acuerdo de la asamblea, quedó disponible en comodato para ser utilizado por una familia. De esta manera, cuando deje de ser necesario para aquella paciente, podrá ser destinado a otro hogar que enfrente una situación similar.
Además, la iniciativa permitió complementar la ayuda con un colchón antiescaras, elemento fundamental para mejorar las condiciones de descanso y cuidado de una persona que permanece largos periodos en cama.
Para la directiva, este primer logro representa mucho más que la adquisición de equipamiento, ya que demuestra que la organización y el trabajo conjunto pueden traducirse en beneficios concretos para quienes más lo necesitan.
Nuevos desafíos para quienes cuidan
Entre las proyecciones de la agrupación se encuentra gestionar capacitaciones certificadas para sus socios, con el propósito de entregarles herramientas y conocimientos que puedan ser útiles tanto en el cuidado de sus familiares como en futuras oportunidades laborales.
La iniciativa busca que los cuidadores puedan contar con una preparación formal que les permita desempeñarse en esta área, incluso cuando sus actuales responsabilidades familiares cambien.
Asimismo, la directiva espera continuar postulando a proyectos, fortalecer la participación de sus integrantes y generar nuevas instancias de encuentro y colaboración.
Porque cuidar también significa necesitar apoyo, acompañamiento y reconocimiento. Y detrás de cada paciente hay una familia que muchas veces enfrenta grandes desafíos en silencio. Por eso, desde esta agrupación de Pitrufquén buscan demostrar que nadie debería recorrer ese camino en soledad y que, cuando las familias se organizan, también pueden abrir nuevas oportunidades para mejorar la calidad de vida de sus seres queridos.