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Freire en la ruta al mundial de Escocia en pastoreo con perros: ingeniero agrícola de Puquereo busca un lugar junto a sus Border Collie

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Desde los verdes prados del Reino Unido hasta las extensas estepas de la patagonia chilena, el pastoreo con perros se ha transformado en mucho más que una herramienta de trabajo, hoy es una disciplina que combina tradición, técnica y una conexión entre el hombre y el animal.

Una disciplina que nació de la necesidad

El llamado “perro de arreo” o perro pastor tiene su origen en el Reino Unido, donde los agricultores requerían animales capaces de obedecer órdenes precisas para reunir y conducir ovejas en terrenos amplios y complejos. Con el tiempo, lo que comenzó como una necesidad productiva evolucionó hacia competencias formales que buscan evaluar el dominio, la obediencia y la compenetración entre guía y perro.

Las pruebas consisten en ejecutar distintos ejercicios con ovejas en un circuito determinado, donde cada dupla acumula puntaje -hasta un máximo de 100 puntos- según precisión, control y tiempo. El objetivo es claro; encontrar al mejor perro y al mejor guía, capaces de encerrar y conducir el ganado con eficiencia y armonía.

En ese escenario internacional hoy destaca un joven de 29 años, oriundo del sector Puquereo, en la comuna de Freire. Se trata de Eduardo Jaramillo Gajardo, ingeniero agrícola ligado al rubro de la leche, los caballos y los perros, quien desde hace ocho años se dedica a esta disciplina.

Actualmente se encuentra en Porvenir, participando en competencias en la Patagonia y Tierra del Fuego, donde ha logrado destacados resultados frente a experimentados exponentes del extremo sur.

“El hombre de campo que quiere la tradición siempre ha tenido un buen perro. Mi papá me contaba que antiguamente había gente que tenía perros que eran una herramienta real para trabajar. A mí siempre me llamó la atención eso”, relata Eduardo.

Su interés comenzó de manera autodidacta. Primero trabajó con perros de otras razas, hasta que llegó a sus manos un ejemplar que, pese a su edad avanzada, le permitió aprender los ejercicios básicos. “Fui a un curso donde me fue horrible, no tenía el control ni los conocimientos para hacer una buena presentación. Pero seguí”, recuerda.

Con el tiempo adquirió mayor experiencia y llegó su primera perra formada desde cachorro. Luego se sumó “Sweet” y posteriormente “Anouk”, ambas de raza Border Collie de línea de trabajo, especializadas en pastoreo. Con ellas ha construido una trayectoria sólida en campeonatos nacionales e internacionales.

En Cerro Sombrero obtuvo el segundo lugar en la tradicional competencia “La fiesta de los ovejeros”, y días más tarde ganó un campeonato en Río Grande, Argentina. Resultados que, según comenta, lo llenan de orgullo, especialmente por provenir de una zona donde la cultura del perro pastor no está tan arraigada.

“Para acá está la gente que sabe que tiene buenos perros, que trabaja con ellos como herramienta real. Haber podido tener un premio donde considero que está la buena gente, me enorgullece. Soy de tan lejos y vine exclusivamente a probarme en la zona del perro”, afirma.

Eduardo destaca que sus perras no son mascotas, sino animales seleccionados para el trabajo. Mantienen una alimentación de alta calidad, descansan en lugares adecuados y viajan con toda la documentación sanitaria requerida. Sin embargo, el vínculo trasciende lo laboral. “Son como las princesas de la casa, pero en su rol de perro de trabajo. Me han hecho vivir experiencias súper bonitas y son una ayuda gigante en el campo. Hay trabajos que requieren dos o tres personas y yo los puedo hacer con mis perras”, señala.

Mirando al mundial en Escocia

El desafío mayor podría concretarse en septiembre próximo, cuando se realice el campeonato mundial en Escocia. Chile logró dos cupos para la cita planetaria y Eduardo aspira a representar al país con alguna de sus perras. “Lo digo con humildad, pero mis perras en todos los campeonatos que han ido han sacado lugares. Si miramos la trayectoria, creo que deberían estar. Hoy estamos ganando en Argentina y eso no lo ha hecho ningún perro chileno”, sostiene.

Su participación en el sur ha sido completamente autogestionada, lo que refuerza su llamado a que las autoridades valoren y apoyen disciplinas distintas. “Es importante que la gente de la comuna sepa que hay otras disciplinas y buenos exponentes en la zona. Ir a un Mundial no es barato ni sencillo”, enfatiza.

Mientras continúa compitiendo en la Patagonia hasta fines de marzo, Eduardo Jaramillo lleva consigo no solo a sus perras, sino también el orgullo de Puquereo y de la comuna de Freire. Una historia que demuestra que la tradición campesina, cuando se mezcla con pasión y constancia, puede cruzar fronteras y proyectarse hasta el escenario mundial.