
Refrescante, natural y llena de beneficios para el organismo. Así es la kombucha, una bebida probiótica fermentada en base a té que cada vez suma más adeptos por sus propiedades digestivas, su aporte a la microbiota intestinal y su bajo contenido en azúcar en comparación con otras bebidas industrializadas. Además, se presenta como una excelente opción para quienes no consumen alcohol y buscan una alternativa innovadora, sabrosa y saludable para compartir en encuentros sociales.
En la región de La Araucanía, este producto está siendo impulsado por un emprendedor de 29 años, Javier Epuñan Huilcan, oriundo del sector Rucahue, en la comuna de Freire, conocido por albergar las tradicionales ferias del “quesillo más largo de Chile”. Actualmente, la planta de producción de su emprendimiento se encuentra en el sector del lago Budi, desde donde elaboran y distribuyen su marca; “Mi Kombucha”.
La kombucha es una bebida fermentada que se obtiene a partir de té y azúcar, mediante un proceso natural en el que actúan levaduras y bacterias beneficiosas. En el caso de “Mi Kombucha”, tras una primera fermentación, se realiza una segunda etapa en la que se incorporan frutas y productos locales para otorgar sabor y personalidad a cada botella.
Entre sus variedades destacan sabores como maqui, murta, avellana chilena y jengibre, todos ingredientes vinculados al territorio y a la identidad del sur de Chile. El resultado es una bebida burbujeante, ligeramente ácida y muy refrescante, ideal para los días de verano o para quienes buscan reemplazar bebidas gaseosas o alcohólicas por una alternativa más consciente.
“Es una bebida probiótica, saludable, fermentada en base a té, y en la segunda fermentación le incorporamos fruta para saborizarla”, explica Epuñan, quien destaca que este es el primer año de funcionamiento formal del proyecto, coincidiendo con su primer verano en el mercado.
Aunque el camino del emprendimiento no ha sido sencillo, la recepción del público ha sido positiva. “Ha sido un camino de altos y bajos, pero hemos tenido muy buena aceptación en la gente con nuestro producto”, señala el emprendedor.
Además de producir la kombucha, el equipo, compuesto principalmente por Javier y su familia, se encarga de todas las áreas del negocio; producción, distribución, marketing digital, redes sociales, activaciones y ventas en terreno. “No ha sido fácil porque además de ser productores, somos los que nos encargamos del área técnica, del marketing digital y de la entrega”, comenta.
La participación en ferias costumbristas ha sido clave para dar a conocer la marca. Han recorrido Temuco, Pitrufquén, Villarrica, Lican Ray y Pucón, consolidando una red de clientes que valoran los productos locales y saludables.
En la comuna de Pitrufquén, “Mi Kombucha” se puede encontrar en la tostaduría El Trencito y en La Rokera pizzería, además de contar con sistema de despacho a domicilio y precios tanto al detalle como mayoristas. La distribución también se extiende a distintas ciudades de la zona lacustre y la capital regional.
Próximamente, el emprendimiento será parte de un evento tipo sunset que se realizará el 21 de febrero en playa Peleco, en la comuna de Teodoro Schmidt, instancia que reunirá a emprendedores locales y contará con una fiesta cervecera, ofreciendo también espacio para alternativas sin alcohol como la kombucha.
Emprender en familia
Casado, padre de dos hijos y con uno en camino, Javier destaca que su familia es su principal motor. “Sumado a mi familia, que es el apoyo moral, es la motivación que tengo para salir adelante”, afirma. Compatibilizar la paternidad con el emprendimiento ha sido un desafío, pero también una fuente constante de impulso.
Finalmente, el llamado es claro. “Invito a la gente a degustar, a probar la kombucha, a contactarnos y atreverse a algo nuevo, innovador, de la zona y saludable”.
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