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Sífilis en mayores de 60 años: ¿Qué explica el aumento de casos y qué síntomas pueden pasar inadvertidos?

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El Departamento de Epidemiología del Ministerio de Salud (Minsal) reveló que la sífilis alcanzó durante 2025 su nivel más alto registrado en Chile, con 11.155 notificaciones y una tasa de 55,2 casos por cada 100 mil habitantes. Uno de los incrementos más notorios ocurrió entre las mujeres de 60 años o más: la tasa pasó de 14,4 en 2021 a 28,8 casos por cada 100 mil en 2025, duplicándose en cuatro años.

Aunque las personas de 20 a 39 años continúan concentrando la mayor cantidad de casos, según el Informe Epidemiológico Anual Abreviado de Sífilis, Chile 2025, quienes superan los 60 representaron el 13,9% de las notificaciones del año pasado. Las cifras refuerzan una tendencia que pone el foco en la necesidad de incorporar a este grupo etario con mayor fuerza en las estrategias de prevención.

Claudia Rodríguez, jefa del Departamento de Salud Pública de la Universidad de los Andes (Uandes), califica el escenario como preocupante. “Las personas mayores representan un grupo de riesgo creciente para la infección por sífilis”, sostiene.

Entre los factores que, a su juicio, ayudan a explicar este aumento están la prolongación de la actividad sexual, el menor uso y acceso a preservativos, el reconocimiento tardío de signos y síntomas y la ausencia de campañas dirigidas específicamente a este segmento. Como consecuencia, la académica explica, se retrasa el diagnóstico y el tratamiento oportuno.

¿Qué síntomas pueden pasar inadvertidos?

Una de las primeras manifestaciones es el chancro sifilítico, una pequeña lesión que aparece durante la etapa primaria de la infección. Rodríguez comenta que es “por lo general no dolorosa y muchas veces las personas no lo notan”, por lo que esta primera señal suele pasar inadvertida.

Sin tratamiento, la enfermedad avanza a una segunda etapa en la que pueden aparecer erupciones en la piel, puntos rugosos y rojos en las palmas de las manos y plantas de los pies, fiebre, inflamación de los ganglios linfáticos, dolor de garganta, pérdida de peso, fatiga y dolores musculares.

Posteriormente, los síntomas desaparecen y la enfermedad entra en una fase sin manifestaciones evidentes. La especialista señala que años después puede presentarse de manera grave y adquirir un carácter sistémico, afectando órganos vitales.

Finalmente, la académica de la Uandes también pide poner atención en desafíos de más largo plazo. “Existen amenazas latentes, como la resistencia antimicrobiana o ausencia de vacunas”, sostiene. Frente a una sociedad envejecida como la chilena, plantea la necesidad de avanzar en investigación, innovación e inversión para fortalecer la prevención y el control de esta infección.