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De las canchas rurales a un campeonato internacional: Catalina Lizama llevará su talento de Pitrufquén hasta México

Durante años, el fútbol fue considerado un espacio principalmente masculino, especialmente en los sectores rurales, donde las niñas que querían practicar este deporte debían enfrentar prejuicios y pocas oportunidades para integrarse a equipos. Sin embargo, esa realidad ha ido cambiando gracias al esfuerzo de deportistas, entrenadores y organizaciones que han abierto nuevos espacios para el fútbol femenino.

En Pitrufquén, el talento deportivo también tiene nombre de mujer. Se trata de Catalina Lizama Esparza, una joven de 18 años, oriunda de Faja Maisa, quien ha construido una trayectoria marcada por la perseverancia, el compromiso y, sobre todo, el amor por la pelota.

Alegre, simpática, carismática y con una personalidad espontánea, Catalina transmite entusiasmo al hablar de su historia. Sin temor a expresarse, relata con naturalidad sus experiencias, los desafíos que ha enfrentado y las oportunidades que hoy la tienen ad portas de representar al país en una competencia internacional.

Su vínculo con el fútbol comenzó desde muy pequeña, cuando cursaba primero básico y jugaba junto a sus compañeros hombres. En aquel entonces, recuerda que no existían muchas alternativas para las niñas que querían practicar este deporte.

«En el colegio empecé a jugar con hombres. Desde pequeña me gustaba mucho jugar, pero no había tantas oportunidades para la mujer ni para tener un equipo. En el campo igual era como mal visto que una niña jugara a la pelota», recuerda.

Pese a las dificultades y a los prejuicios de aquella época, nunca dejó de lado su pasión. Con el tiempo llegaron los primeros equipos femeninos y las oportunidades de competir, participando también en los juegos rurales.

UNA PASIÓN QUE SE TRANSFORMÓ EN UN CAMINO DEPORTIVO

Uno de los primeros hitos importantes en su trayectoria llegó cuando tenía apenas 12 años, luego de ser invitada a participar en una prueba para Deportes Temuco. Catalina cuenta que inicialmente no sabía que sería evaluada para integrar el equipo, por lo que la noticia de haber quedado seleccionada fue una verdadera sorpresa.

«Yo pensé que nos iban a conocer, nunca supe que era una prueba. De repente llaman a mi mamá y le dicen que había quedado y que tenía que seguir yendo a Temuco. Ahí empezó la travesía de viajar a entrenar, de darme cuenta de que me apasionaba y que ya no era solamente un hobby», relata.

Con solo 12 años debió comenzar a viajar semanalmente hasta Temuco, muchas veces sin compañía, debido a las responsabilidades laborales de su madre. Fue una etapa de aprendizajes y exigencias, que posteriormente debió interrumpir por su corta edad. Sin embargo, dos años más tarde volvió a intentarlo y nuevamente consiguió quedar seleccionada, permaneciendo cerca de un año y medio en el proceso.

Tras regresar a la comuna, comenzó a participar en distintas competencias locales, regionales y nacionales, experiencias que recuerda como fundamentales para su crecimiento deportivo.

En ese recorrido también destaca el apoyo recibido en el gimnasio One Gym donde entrena, espacio al que llegó gracias al preparador físico y fundador del lugar, Javier Acuña, que confió en sus condiciones y la invitó a formar parte de sus entrenamientos. Hoy ya suma cinco años de trabajo y aprendizaje, agradeciendo especialmente a quienes han sido parte de su formación, entre ellos su entrenador, el kinesiólogo Abel Carrasco y su coach Nicole Estrella.

«El profe Javier creyó en mí. Siempre me veía caminando hacia los partidos. Una vez me fue a ver y dijo: esta niñita juega bien (sonríe). Me llamó a entrenar y desde ahí se convirtió en una familia para mí. Ya llevo cinco años participando con ellos», comenta.

EL CARIÑO POR SU CLUB Y EL ORGULLO DE REPRESENTAR A LA COMUNA

Actualmente, Catalina juega como volante o mediocampista en la serie femenina del club deportivo Lisperguer de Pitrufquén con la que mantiene un vínculo especial.

Para ella, vestir los colores de un equipo de la comuna significa mucho más que disputar un partido. Destaca el ambiente familiar, el respaldo de sus integrantes y la posibilidad de compartir con otras deportistas que tienen distintas experiencias y motivaciones.

«Yo estoy muy agradecida de mi club. Amo a la gente de mi club, porque es como muy familiar. La barra es como que tú entras y te sientes en casa. Entonces es muy gratificante ir a jugar», señala.

La joven también valora las oportunidades que existen en Pitrufquén para participar en campeonatos y representar a la comuna en instancias regionales y nacionales. En ese sentido, considera que la empatía es fundamental para el trabajo en equipo, especialmente cuando las jugadoras tienen distintos niveles de preparación y objetivos deportivos.

DE PITRUFQUÉN A CANCÚN: UN NUEVO DESAFÍO INTERNACIONAL

Uno de los momentos más importantes de su carrera deportiva está por comenzar. Catalina viajará a México para participar en el Cancún Fest, un campeonato internacional de fútbol 7 femenino que se desarrollará en la ciudad de Cancún.

La deportista integrará una selección de Nueva Imperial, junto a jóvenes provenientes de distintos puntos del país, entre ellos Santiago, Temuco y Nueva Imperial. En esta delegación será la única representante de Pitrufquén, una oportunidad que recibe con orgullo y mucha motivación.

Aunque su especialidad ha estado vinculada al fútbol tradicional, durante gran parte del año debió adaptar sus entrenamientos para enfrentar las exigencias del fútbol 7, una modalidad que requiere una metodología de preparación diferente.

La invitación llegó de manera inesperada, abriendo una posibilidad que inicialmente parecía lejana, pero que decidió asumir con entusiasmo. Eso sí, el viaje también significó un importante esfuerzo económico, por lo que ha debido buscar auspiciadores y organizar actividades para reunir los recursos necesarios.

«No a cualquiera se le da la oportunidad. Encuentro que va a ser una linda experiencia, a pesar de todo. Soy la única de Pitrufquén, así que eso igual me hace sentir más contenta y para hacerlo con más ganas», comenta.

Catalina también espera que con el tiempo se generen mayores oportunidades de apoyo para las deportistas que practican fútbol 7 femenino, considerando que muchas veces deben financiar sus propios viajes y competencias.

«Ojalá que con el tiempo se estén apoyando proyectos para que uno pueda ser remunerado con ese tema», plantea.

UNA JOVEN CON SUEÑOS Y MUCHO CAMINO POR RECORRER

Luego de finalizar cuarto medio, Catalina comienza una nueva etapa de su vida, con la intención de continuar ligada al deporte, aprovechar las oportunidades que se presenten y seguir desarrollándose tanto en lo personal como en lo deportivo.

Al mirar hacia atrás, reconoce que compatibilizar los estudios con los entrenamientos y los viajes no siempre fue sencillo. Sin embargo, valora cada experiencia y a las personas que la han acompañado durante estos años.

Su familia, sus entrenadores y quienes han confiado en sus capacidades forman parte de una historia que comenzó con una niña que simplemente quería jugar a la pelota y que hoy se prepara para competir fuera del país.

«Estoy muy agradecida con Diosito, porque soy una persona muy creyente, y con mi familia, porque igual me apoyan mucho», expresa.

Desde las canchas de su comuna hasta un campeonato internacional en México, Catalina lleva consigo años de esfuerzo, aprendizajes y sueños. Una joven que demuestra que el talento no conoce fronteras y que las grandes oportunidades también pueden comenzar en una pequeña cancha rural.

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