¿Por qué votaré rechazo?

Por Patrick Casanova T.
Experto en Comunicación Política

No crean que fue una reflexión simple, gran parte de mi vida he sostenido que la mejor manera de gobernar nuestro país es a través de un sistema federal. Mi vocación regionalista anhela más autonomía de estas para usar los recursos, elegir a sus autoridades y crear leyes acordes a su realidad (algo que terminaría rápidamente con el narcoterrorismo que hoy sufrimos). Hasta antes del estallido delictual de octubre, sostuve que me gustaría una Constitución que tendiera al federalismo.

Lamentablemente todo cambio, porque Chile cambió, pero para mal. El salvajismo irracional de turbas dirigidas por activistas de izquierda que destruían y quemaban todo a su paso fue solo la antesala de una pandemia y consecuente crisis económica que nos sigue golpeando y que disparó la cesantía y el cierre de Pymes y empresas no tan pequeñas. Un panorama que, a mi juicio, exige una alta dosis de realidad y seriedad para poner a un lado los sueños y ver lo que es mejor para el país.

Y hoy lo mejor no es aprobar el inicio de un proceso constitucional que arrojará resultados inciertos y que tardara años en implementarse en caso de ser aprobado en el plebiscito de salida, y cuyos efectos solo provocaran más gasto para el país desde el día 1 tras la elección.

Tendremos que votar después por los delegados constituyentes, encargados de crear este proyecto de constitución. Personas a las que deberemos elegir en abril de 2021, propuestos por los partidos políticos. Personas a las que todos nosotros además tendremos que pagarle cerca de dos millones y medio de pesos mensuales de sueldo mas asignaciones. En simples palabras, vamos a estar pagando dos congresos.

No se usted, pero yo no creo que estemos en condiciones de gastarnos hoy más de 30 mil millones de pesos en un proceso constituyente incierto y en el que absolutamente nadie puede asegurarnos que mejorará los problemas que tiene Chile hoy. Cambios que, según como lo vimos con el retiro de fondos de las AFP, no requieren de un cambio constitucional.

Como dato para tener en cuenta, de los 34 países que integran la OCDE, los más desarrollados y estables del planeta, Chile posee la novena Constitución más joven (40 años,) la más antigua la tiene Inglaterra (805 años) y solo 9 de esos países aseguran, buena o malamente, el derecho a la salud. Chile entre ellos.
Cambios se pueden hacer siempre para mejorar lo que tenemos, pero. ¿Es hoy el mejor momento para cambiar la Constitución? Creo que no.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *