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Cepa Andes del hantavirus: qué tan grave puede ser una infección y por qué su evolución puede acelerarse en horas

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Preocupación ha generado el aumento de casos de hantavirus registrado en las últimas semanas y las advertencias de las autoridades sanitarias ante una enfermedad que puede evolucionar rápidamente y presentar alta gravedad clínica. La cepa Andes, presente principalmente en Chile y Argentina, sigue siendo una de las variantes más vigiladas en Sudamérica debido a su capacidad de provocar un rápido deterioro respiratorio y cardiovascular.

Según explicó el doctor Francisco Undurraga, “preocupa especialmente porque, a diferencia de la mayoría de los hantavirus en América, puede transmitirse entre personas, además del contagio clásico desde roedores infectados. Puede provocar un síndrome cardiopulmonar grave, con deterioro respiratorio rápido y una mortalidad importante, incluso en personas jóvenes y previamente sanas, por lo que sigue siendo una infección de alta vigilancia en la región”.

El especialista agregó que “los síntomas iniciales suelen parecerse a un cuadro viral común: fiebre, dolores musculares intensos, cansancio marcado, dolor de cabeza y a veces, dolor abdominal, náuseas o vómitos”.

Además, advirtió que la principal señal de alerta es la velocidad con que puede agravarse el cuadro. “En pocas horas o días puede progresar rápidamente a dificultad para respirar, sensación de falta de aire o compromiso general importante, por lo que consultar precozmente es clave, especialmente si hubo exposición a zonas rurales, polvo o lugares con presencia de roedores”, sostuvo.

Respecto de la preocupación que genera la posibilidad de transmisión entre personas, el facultativo precisó que “sigue siendo poco frecuente y requiere contacto estrecho y prolongado, generalmente con alguien infectado durante la fase inicial de síntomas”.

Según indicó, los casos reportados se han concentrado principalmente “entre convivientes, parejas o en reuniones sociales en espacios cerrados”, descartando que tenga un comportamiento similar al de otros virus respiratorios de circulación masiva. En cuanto a los grupos de mayor riesgo, aseguró que “los cuadros más graves por virus Andes pueden ocurrir en cualquier persona, incluso jóvenes previamente sanos”, aunque precisó que el riesgo aumenta en adultos mayores, personas con enfermedades cardiovasculares, respiratorias o metabólicas, inmunosuprimidos y pacientes que consultan tardíamente”.


Frente a las medidas preventivas, el médico internista recomendó extremar precauciones en labores de limpieza y actividades rurales. “Para prevenir hantavirus se recomienda ventilar por al menos 30 minutos antes de entrar a bodegas, cabañas o espacios cerrados, evitar barrer en seco para no levantar polvo contaminado y preferir limpieza húmeda con cloro diluido”, indicó.
“También es importante usar mascarilla y guantes en lugares con posible presencia de roedores, mantener alimentos y basura bien cerrados, sellar accesos de ratones y extremar precauciones a acampar o realizar actividades rurales, especialmente en zonas endémicas de Chile y Argentina”, añadió el especialista.


Respecto a cómo evolucionado el manejo clínico del hantavirus en los últimos años, el médico internista de Clínica MEDS señaló que “ha mejorado gracias al diagnóstico más precoz, el reconocimiento rápido de los síntomas y el acceso oportuno a unidades de cuidados intensivos con soporte respiratorio y hemodinámico avanzado”.

Además, indicó que “aunque no existe un tratamiento antiviral específico ampliamente efectivo, detectar la enfermedad en etapas iniciales puede cambiar significativamente el pronóstico, porque permite monitorizar y tratar precozmente el deterioro respiratorio y cardiovascular, que puede progresar muy rápida”.

Finalmente, el profesional enfatizó la importancia del diagnóstico precoz y la consulta oportuna ante síntomas de alarma. “Una persona con síntomas compatibles con hantavirus debe acudir de inmediato a urgencias si presenta dificultad para respirar, sensación de falta de aire, dolor o presión en el pecho, mareos, confusión, decaimiento intenso o empeoramiento rápido del estado general”, concluyó.